El paisaje urbano de la Ciudad, se viene observando hace días, va adquiriendo, con las reaperturas de actividades, un tono muy diferente al que se observaba pre coronavirus. Es en los servicios gastronómicos, que sólo pueden recibir hasta ahora clientes en la vereda y no en el interior de los locales (aunque eso se modificaría la semana entrante), donde más se advierte este cambio de fisonomía en la vía pública del Centro: se ha extendido, y por mucho, la disposición de las mesas y las sillas para el uso de los comensales y ahora se ven cada vez más locales que utilizan parte de la calzada para instalar sillas y mesas.
Frente a la prohibición, que se mantiene al menos hasta el martes próximo, de habilitar los salones de los locales gastronómicos, y la obligación de que, aunque sea al aire libre, el público mantenga distancia entre sí para evitar contagios de COVID-19, el Municipio autorizó a los propietarios de negocios dedicados a la comida y la bebida a gestionar permisos de sus vecinos linderos para que puedan extender las mesas y sillas para la atención sobre las veredas continuas al local y con eso ganar lugar para los clientes.
A esa suerte de solución a la cuestión espacial recurrió la gran mayoría de los locales gastronómicos y así resulta que ahora, como se dijo, en algunas veredas de centros comerciales con numerosos servicios de ese rubro, queda apenas un mínimo resquicio destinado a la circulación de los peatones.
Una recorrida por las zonas de propuestas gastronómicas permite observar distintos recursos a los que han apelado los comerciantes para ganar espacio en las veredas y ahora también en parte de la calzada, como por ejemplo la colocación de decks. También se trata de que los comensales se sientan lo más cómodos posible, y entonces, por caso, muchos locales que antes carecían de ese detalle de confort ahora, para las noches frescas, cuentan con estufas de exterior.
En esta nueva modalidad de habilitación, los comercios pueden solicitar ante el Municipio que se les permita la instalación de un cerramiento sobre la línea de estacionamiento de vehículos en la calle. La idea es que se coloquen en esos espacios también mesas y sillas; esa distribución del mobiliario, como se dijo, viene ganando terreno y sorprende a transeúntes y clientes bajo diferentes modalidades.
Este nuevo uso del suelo, pensado para incentivar a los sectores comerciales que vienen en declive aun desde antes de la pandemia, fue tomado de experiencias nacionales, como la de CABA, e internacionales, como Madrid y París.
Se reiteró desde la Comuna que todos los comerciantes deberán contar con aval de los vecinos, seguir los protocolos establecidos, propiciando la disposición de una persona cada 2.25 m2; el distanciamiento de dos metros entre cada comensal; y con la cartelería visible respecto de la capacidad ocupacional. Respecto del uso de la calle, no deberá haber paradas de transporte público a menos de 15 metros desde las líneas medianeras del local, y el espacio a ocupar estará definido por un ancho máximo de 2.20 metros desde el cordón de la vereda y el largo en correspondencia con el frente del local.
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